sábado, 29 de marzo de 2008

Un par de materiales... (Actualizado)

Hola Chic@s!

Este post no es 'nuevo temario' sino unas 'recomendaciones' y algunos materiales para ampliar el anterior.
Me gustaría que viésemos este primer tema de la tortura desde la época de la Edad Media. Se que lo normal es que nos vayamos a nuestra época y veamos todo esto como salvajismo y lo comparemos con la cárcel. Pero ya tendremos tiempo un poco más adelante para hablar de la cárcel y su diferencia con estos métodos, así que, por el momento, intentemos centrarnos en esta época olvidado (de momento) cómo han transcurrido los acontecimientos y cómo han variado los sistemas de castigo.

La película 'El séptimo sello' del director Ingar Bergman ( es un clásico así que la podeis encontrar fácilmente en videoclubs, videotecas y sin ningún problema piratearla desde el Ares o el Emule) muestra la realidad de la Edad Media desde una perspectiva a medias burlona y a media filosófica. Es una película muy interesante de la que se puede sacar mucha 'miga' y que nos ofrece una muy buena imagen de la época en la que debemos sumergirnos.


Por otro lado os recomendaba los siguientes libros:

  • Los pilares de la tierra, de Ken Follet (está en la editorial Plaza y Janés) que ofrece una visión genial, cruda y realista de la Europa del medievo además desde varias perspectivas: desde la monarquía, desde el clero y desde la plebe.
  • La promesa del ángel, de F. Lenoir y V. Cabesos. Este es un libro más moderno que narra la Historia de una arqueóloga en sus peripecias por desenterrar una abadía medieval. La historia se conjuga con algunos
    pasajes en plan flash-back de la época en la que la abadía fue construida y habitada, así que tambien nos sirve para nuestro fin.
Ambos libros son muy entretenidos (en seeeeeeerio, no es trampa) aunque también son largos (pa' qué engañarnos). No hay obligación de leerlos (quizás recomendación para una época de vacaciones porque la verdad es que valen la pena) pero si ya los habeis leido o los conoceis os servirán. En todo caso en los próximos dias subiré algún fragmento de cada uno representativo para conformar una idea más 'narrativa' de lo que estamos tratando.
Mientras tanto os paso este otro material que es cuanto menos curioso (aunque también muy útil para nuestro fin, teniendo en cuenta las alusiones que estais haciendo a los niños, al aprendizaje de la agresividad y al visionado de violencia en películas, videojuegos, en la tele...). Este material es acerca de los cuentos de los hermanos Grimm:

Hoy en día los cuentos infantiles son inocentes, inocuos... En fin, versiones ‘disney’ de realidades más amargas. Pues si tomamos por ejemplo la caperucita roja y la leemos objetivamente vemos que no hay nada de inocente en una pequeña que es devorada por un lobo feroz, ni tampoco hay nada de dulzura en las malvadas madrastras que envenenan a jóvenes princesas con manzanas o piden pruebas de su muerte exigiendo que les traigan su corazón. Visto así hay una realidad cruda detrás de los cuentos. Disney los ha versionado en aras de preservar a los niños y aderezándolos con canciones y tonos rosas han convertido la tragedia en algo light. No obstante, en el momento en que nacen estos cuentos la realidad de los niños era muy distinta:

Los niños era considerados ‘adultos en miniatura’ de los que sólo se esperaba que crecieran lo suficiente para representar una nueva fuerza de trabajo. Las familias eran excesivamente grandes y los numerosos miembros de estas se amontonaban en pequeñas viviendas en barrios míseros. Ello llevaba a los niños a sobrellevar una vida de adulto ya que desde bien temprano entraban en contacto con el vocabulario soez de sus mayores, con las conductas alcohólicas, las prácticas sexuales y los castigos públicos que no eran sino espectáculos de crueldad y dolor que forzaban a los niños a una íntima relación desde la más tierna edad, con la violencia la tortura y la muerte.

Los cuentos de los hermanos Grimm, a quienes pertenecen los cuentos más famosos de nuestra tradición (caperucita Roja, Cenicienta, Blancanieves, Hansel y Gretel... ), surgieron a principios del siglo XIX como recolección histórica de cuentos, mitos y leyendas de la trasmisión oral tradicional. Así pues, en su origen, son cuentos tremendamente crueles y comparándolos con versiones más actuales podemos apreciar muy claramente como la consideración del niño como niño y no como 'pequeño adulto' se refleja en las formas y la presentación de la literatura.

A modo de ejemplo y sin perder de vista nuestro tema central, que es el dolor y el daño, os dejo aquí un par de links a ‘cuentos de toda la vida’ en los que se hace referencia a prácticas violentas y torturas (algunas son las que aparecían en el post anterior) que en el momento en el que se escriben son ‘cotidianas’ pero que hoy día nos escandalizan, sobre todo tratándose de lecturas infantiles.

Blancanieves

Los 12 hermanos

Los 6 cisnes

Los dos caminantes

(El cuento "La novia Blanca y la novia negra", que también es muy interesante, finalmente no no lo he encontrado en link, así que lo pondré al final junto con el pasaje de 'Los pilares de la tierra'.)

Casi todos los cuentos están en el link:

http://www.grimmstories.com/es/grimm_cuentos/index

o en el libro 'todos los cuentos de los hermanos Grimm' de la Editorial Rudolf Steiner y mandala)

LO PROMETIDO ES DEUDA

- los pilares de la tierra, Ken Follet, plaza y Janés, Barcelona 2001. Pág.: 21-27

"Los chiquillos llegaron temprano para el ahorcamiento. (...) Los muchachos aborrecían todo aquello que sus mayores estimaban. Despreciaban la belleza y se burlaban de la bondad. Se morían de risa a la vista de un lisiado y si topaban con un animal herido lo mataban a pedradas.

Alardeaban de heridas y mostraban orgullosos sus cicatrices, reservando una admiración para cuando de una mutilación se trataba. Un chico al que le faltara un dedo podía llegar a ser rey. Amaban la violencia, podían recorrer kilómetros para presenciar derramamientos de sangre y jamás se perdían una ejecución (...)

Pronto un grupo de hombres jóvenes, mozos de caballos, braceros y aprendices irrumpió en la plaza del mercado. Desalojaron a bofetadas y puntapiés a los chiquillos del pórticos de la Iglesia y luego se apoyaron contra los arcos de piedra esculpida, para comentar, mientras se rascaban y escupían en el suelo, la inminente ejecución por ahorcamiento.

Si el condenado tenía suerte, afirmaba uno, el cuello se lo rompía nada más caer al vacío; era una muerte rápida e indolora. En caso contrario quedaba ahí colgado, el rostro se le ponía morado y, con la boca abierta, se agitaba como un pez fuera del agua hasta morir por estrangulamiento. Otro aseguró que morir así podía durar el tiempo que le cuesta a un hombre recorrer un kilómetro, y un tercero dejo que aún podría ser peor. Él había presenciado un ahorcamiento en que antes de morir al condenado se le había alargado el cuello casi treinta centímetros.(...)

De vez en cuando los curiosos ladeaban la cabeza como gorriones cautelosos y echaban una ojeada al castillo (...) en el momento en que el sol apareció por detrás de las densas nubes grises se abrieron las pesadas puertas de madera y salió un pequeño grupo (...) un carro tirado por bueyes en el que iba el prisionero maniatado. Detrás del carro cabalgaban tres hombres (...) Todos ellos habían estado ante el tribunal del condado, que el día anterior se había reunido en la nave de la Iglesia. (...)

Mientras descendían lentamente por la ladera de la colina, el resto del pueblo se había agolpado alrededor de la horca (...) la multitud parecía mostrar un talante extraño. Habitualmente disfrutaban con los ahorcamientos. Por lo general el preso era un ladrón y ellos aborrecían a los ladrones, como todos quienes han luchado de firme para conseguir lo que tienen; pero aquel ladrón era diferente (...) no les había robado a ellos, sino a monasterio que se encontraba a treinta kilómetros de distancia, y había intentado llevarse un cáliz incrustado de piedras preciosas, algo de un valor tan grande que habría sido prácticamente imposible venderlo, pues no era como vender un jamón, un cuchillo nuevo o un buen cinturón, cuya pérdida habría podido perjudicar a alguien. No podían odiar a un hombre por un delito tan insensato. Se escucharon algunos insultos y silbidos al entrar el preso en la plaza, pero incluso éstos carecían de entusiasmo y sólo los chiquillos se burlaron de él de forma encarnizada. (...)

A continuación los hombre de armas desataron los pies del prisionero, dejándole en pie sobre el carro, solo, con las manos atadas a la espalda. Se produjo un silencio absoluto entre la muchedumbre.

Cuando se alzaba ese punto solía producirse algún alboroto. O la madre del prisionero sufría un ataque y empezaba a dar alaridos o la esposa sacaba un cuchillo y se precipitaba hacia la plataforma en un último intento de liberarlo. En ocasiones el prisionero invocaba a Dios pidiendo el perdón o soltada maldiciones escalofriantes contra sus ejecutores. (...)

El sheriff hizo un gesto de asentimiento dirigido al alguacil, que azotó el flanco del buey con una cuerda al tiempo que el carretero hacía chasquear su látigo. El buey avanzó, lo que hizo que el condenado se tambalease, arrastró el carro y el hombre quedó colgando en el aire. La cuerda se tensó y el cuello del ladrón se rompió con un chasquido."

- La novia blanca y la novia negra, J. y W. Grimm en "Todos los cuentos de los hermanos Grimm", Editoriales Rudolf Steiner y Mandala, Madrid 2004

Una mujer estaba en el prado cortando hierba con su hija y su hijastra. Se les presentó Dios Nuestro Señor en figura de mendigo y les preguntó:

- ¿Cuál es el camino que lleva al pueblo?

- Si queréis saberlo – respondióle la madre-, buscadlo vos mismo.

Y la hija añadió:

- Si tenéis mido a perderos. Llevad un guía.

Pero la hijastra dijo:

- Pobre hombre, yo os acompañaré. Venid conmigo.

Enojóse Nuestro Señor con la madre y la hija y, al volverles la espalda, las maldijo, condenándolas a ser negras como la noche y feas como el pecado. En cambio, se mostró piadoso con la pobre hijastra y, al llegar con ella cerca del pueblo, la bendijo, diciéndole:

- Elige tres gracias y te las concederé.

Respondió la muchacha:

- Quisiera ser hermosa y pura como el sol – e inmediatamente quedó blanca y bella como la luz del día -. En segundo lugar quisiera tener un bolso de dinero que nunca se vaciase- Y nuestro Señor se lo dio, advirtiéndole:

- No te olvides de lo mejor.

Y respondió ella:

- Como tercera gracia pido la gloria del cielo para después de mi muerte.

Otorgósela también Nuestro Señor y se despidió de ella.

Cuando, al llegar a casa, la madre vio que ella y su hija eran negras como el carbón y horriblemente feas, mientras que la hijastra era blanca y hermosa, la perversidad de su corazón creció todavía, y ya no tuvo más afán que el de atormentar a la muchacha. Pero ésta tenía un hermano, llamado Reginer, a quien quería en extremo, y le contó lo sucedido. Entonces le dijo Reginer:

- Hermana mía, quiero hacerte un retrato para tenerte constantemente ante mi vista, pues te quiero tanto que quisiera estar viéndote en todo momento.

- Bien – le contentó ella-, pero te ruego que no muestres el retrato a nadie.

Pintó él a si hermana y colgó el cuadro en su habitación del palacio real, pues servía en él de cochero. Todos los días se paraba a contemplarlo, y daba gracias a Dios por haberle concedido tal hermana.

Sucadió que el Rey, a cuyo servicio estaba el mozo, había perdido a su esposa, la cual había sido tan hermosa que no se encontraba otra igual, y aquella pérdida tenía sumido al Monarca en honda tristeza. Los criados de palacio, al observar que el cochero se pasaba largos ratos absorto en la contemplación de su hermoso cuadro, llenos de envidia, lo delataron al Rey. Éste mandó que le trajesen el retrato, y al ver su parecido con su difunta esposa y que la superaba aún en belleza, se enamoró perdidamente de la muchacha representada en el cuadro. Llamó al cochero y le preguntó de quién era el retrato; el mozo le dijo que era su hermana. Entonces decidió el Rey que se casaría con ella y con ninguna otra, y, dando al cochero una carroza y caballos, así como magníficos vestidos de oro, lo envió en busca de su elegida.

Al llegar Reginer con la embajada, su hermana sintió una gran alegría, pero la negra hermanastra, celosa de su fortuna, irritóse en extremo y dijo a su madre:

- ¿De qué sirven todas vuestras artes si no sois capaz de proporcionarme una suerte así?

- Tranquilizate – respondió la vieja-, ya cuidaré de tu felicidad.

Y con sus brujerías enturbió los ojos del cochero, hasta dejarlo medio ciego, mientras volvía medio sorda a su hijastra. Subieron luego al coche, primero la novia, con sus espléndidos vestidos reales, después la madrastra y su hija, mientras Reginer ocupaba el pescante. Al cabo de un rato de marcha, dijo el cochero:

«Tápate, hermanita;

no te moje la lluvia

ni te cubra de polvo el viento

para presentarte hermosa ante el Rey.»

Preguntó la novia:

- ¿Qué dice mi querido hermano?

- ¡Ay! – replicó la vieja-, ha dicho que te quites el vestido dorado y lo des a tu hermana.

Quitóselo ella y lo pasó a la negra, la cual le entregó su ordinaria blusa gris. Y prosiguieron hasta que, poco tiempo después, volvió a decir el hermanito:

«Tápate, hermanita;

no te moje la lluvia

ni te cubra de polvo el viento

para presentarte hermosa ante el Rey.»

Preguntó la novia:

- ¿Qué dice mi querido hermano?

- ¡Ay! – replicó la vieja-, ha dicho que te quites la dorada cofia y la des a tu hermana.

Quitóse ella la cofia y la pasó a la negra, quedándose ella destocada. Y iguieron adelante, hasta que, transcurrido otro rato, repitió el hermano:

«Tápate, hermanita;

no te moje la lluvia

ni te cubra de polvo el viento

para presentarte hermosa ante el Rey.»

Preguntó la novia:

- ¿Qué dice mi querido hermano?

- ¡Ay! – replicó la vieja-, ha dicho que te asomes a la ventanilla del coche. En aquel momento estaban curzando un puente, tendido sobre un profundo río. Al levantarse la muchacha y asomarse por la ventana, las otras dos le dieron un empujón y la arrojaron al agua. Al hundirse en el lecho del río, levantóse de su superficie un pato blanco, como la nieve, que se puso a nadar siguiendo la corriente.

El hermano no había visto nada de lo sucedido y siguió conduciendo el coche hasta llegara palacio. Pesentó al Rey a la muchacha negra, confundiéndola con su hermana, pues estaba medio ciego y sólo veía el brillo del vestido. Al contemplar el Rey la extrema fealdad de su presunta novia, enojóse sobremanera y ordenó que echasen al cochero a un foso lleno de víboras y otras alimañas ponzoñosas. La vieja bruja, empero, supo, con sus malas artes, deslumbrar al Rey hasta el punto de que, no solamente las toleró a su lado, a ella y a su hija, sino que incluso acabó casándose con ésta.

Un atardecer en que la negra esposa estaba sentada sobre las rodillas del Rey, llegó, nadando, al fregadero de la cocina un pato blanco y dijo al pinche:

«Jovencito, enciende el fuego,

para que pueda calentarme luego.»

Hízolo así el mozo y encendió fuego en el hogar. El pato se acercó, sacudiéndose y se alisó las plumas con el pico; y, mientras así se acicalaba, preguntó:

«¿Qué hace mi hermano Reginer?».

Contestó el pinche:

«Yace en una cárcel tenebrosa

entre víboras de lengua ponzoñosa»

Siguió el ave preguntando:

«¿Qué hace la bruja negra en la casa?»

Y respondió el mozo:

«En brazos del Rey reposa;

del Rey, de quien es la esposa.»

Exclamó el pato:

«¡Dios tenga piedad!»

y, nadando, se alejó del fregadero.

Volvió al anochecer del siguiente día, repitiendo las mismas preguntas, y lo mismo el día tercero. El ayudante de cocina, incapaz de callarse por más tiempo, fue a dar cuenta al Rey de lo que sucedía. Éste quiso cercionarse por sí mismo, y aquella noche bajó a la cocina. Cuando el pato asomó la cabeza por el fregadero, se la cortó en redondo de un sablazo, y en el mismo instante quedó trasnformado en la bellísima doncella del retrato que su hermano había pintado. Tuvo el Rey una inmensa alegría, y como la muchacha estaba completamente mojada, mandó traer ropas preciosas y vestirla con ellas. Entonces la joven le contó como había sido víctima de la falacia y la traición de los suyos, que habían acabado arrojándola al río; y lo primero que pidió fue la libertad de su hermano. Fue sacado éste del foso de las serpientes, y luego el Rey, dirigiéndose al aposento ocupado por la bruja, preguntó a ésta:« ¿Qué merece quién haya hecho tal y tal cosa?», diciéndole de lo que se trataba. Estaba la vieja tan ofuscada que, sin caer en la cuenta, respondió:

- Merece que se la encierre desnuda en un barril erizado de clavos, se enganche un caballo al barril y se lance el animal al trote.

La sentencia se cumplió en ella y en su negra hija, mientras el Rey se desposaba con la blanca y bellísima muchacha, y recompensaba a su fiel hermano, colmándolo de riquezas y honores.



Bueno chic@s espero que os resulte curioso y de ayuda. Seguimos en contacto ;) hasta luego!

jueves, 27 de marzo de 2008

El daño físico: Las TORTURAS

Podría decirse que la capacidad para infligir daño físico es tan antigua como el hombre. A lo largo de la Historia de la humanidad el hombre ha ejercido el daño físico para apropiarse de cosas, para demostrar su superioridad, para defender su honor, a los suyos o a sí mismo, para castigar y para doblegar. Hacer daño en el cuerpo es una forma efectiva y directa de imponerse a alguien, de dejar al otro ‘fuera de juego’. Y por esa inmediatez y rotundidad el daño físico ha sido una herramienta muy útil a lo largo de los siglos.

No podemos dar cuenta de todos los aspectos del daño físico por cuestiones de tiempo y espacio, así que, tendremos que centrarnos en uno de ellos y con tal fin he elegido: LA TORTURA.

¿PORQUÉ?

Porque la tortura es un daño usualmente físico que perfecciona y exprime al máximo la posibilidad de sufrimiento del cuerpo. La tortura, según el diccionario de la Real Academia refiere a un “Grave dolor físico o psicológico infligido a alguien, con métodos y utensilios diversos, con el fin de obtener de él una confesión, o como medio de castigo.”

Torturas hay también muchas y de muy distinto tipo: podemos hablar de sádicos, de asesinos o de torturadores del cuerpo a cuerpo como en el caso de cualquier banda callejera... Pero ¿qué época histórica representa todo un ‘elogio’ de la tortura? (tic, tac, tic, tac.... DIIIING!!!!) ¡La Edad Media!.

UN POQUITO DE HISTORIA

No es que las torturas nacieran en la Edad Media, muy al contrario, la ley de la Antigua Grecia ya contemplaba las torturas: La ley distinguía entre ‘Pruebas naturales’ dirigidas únicamente a los hombres libres y que se obtenían de la palabra digna y honorable del ciudadano; y ‘pruebas forzadas’ que se conseguían a través de la tortura de aquellos hombres ‘sin honor’: esclavos, extranjeros,...

Más adelante, la ley del Imperio Romano, concedía también que los hombres libres estaban exentos de la tortura (y de las formas de castigo capital reservadas para los esclavos). Sin embargo, a partir del siglo III d.C. la ley comienza a hablar de dos tipos nuevos de ciudadanos:

  • Los honestiores (privilegiados que constituían la clase gobernante del Imperio)
  • Los humiliores (el resto del pueblo, los pobres, desarraigados y de ocupaciones más humildes)

En esta división los humiliores resultaron ser los más perjudicados pues se tornaron una clase realmente vulnerable ante los métodos de interrogación y castigo. Sin embargo también los honestiores pudieron ser torturados en casos de traición y otros crímenes específicos, frecuentemente existentes tan sólo en la mente del emperador.

Durante la Edad Media, en la sociedad llamada 'Antiguo Régimen', esta división se mantuvo, pero con un nombre que seguro que os suena más:

  • La nobleza
  • El clero
  • La plebe

Para refrescar estas nociones de Historia: http://w3.cnice.mec.es/eos/MaterialesEducativos/bachillerato/historia/rev_industrial/antiguoregimen.htm

En este periodo los nobles y los clérigos (que juntos constituían el ‘estamento privilegiado’) contaban con una inmunidad frente a la ley que contemplaba y aprobaba ejecuciones públicas y macabras torturas. Así pues, sólo la plebe sufría los castigos corporales.

A lo largo de la Historia, en todas las civilizaciones el monarca ha contado con un poder enorme que le convertía en ‘intocable’, el surgimiento del cristianismo añadió a ese poder la legitimación ‘por obra de Dios’. Así pues cualquier tipo de ejercicio del poder (y la crueldad) del rey se convirtió en legítimo e incuestionable pues sus órdenes venían justificadas por Dios ya que por obra y voluntad de Dios había sido coronado rey.

La ‘introducción’ de Dios en la ejecución del poder y los castigos dio lugar a procesos como los de las ‘ordalías’, mediante los cuales se invocaba el juicio de Dios sobre la base de que Dios sólo permitiría la victoria de la parte que tenía la razón. En estos casos, por así decirlo, decir la verdad equivalía a resistir un determinado tormento.

La torturas en este momento vienen de la mano de la religión porque para ser torturado se ha de ser culpable y para ser culpable alguien debe de culparte y en encontrar culpables y actos amonestables quien es una experta es la religión y muy especialmente el tribunal de la Inquisición. La Iglesia sabía como sonsacar información mediante las torturas pero ¿mientras te torturan dirás la verdad o dirás lo que te pidan con tal de que te dejen?.

Veamos un ejemplo. Este link os envía a un video de you tube que es un fragmento de la película ‘Los fantasmas de Goya’ y representa precisamente un proceso de la Inquisición:

La necesidad de pruebas y la imposibilidad muchas veces de encontrarlas hizo que la confesión se convirtiese poco a poco en "la reina de las pruebas". Fue la importancia otorgada a la confesión la que explica la enorme extensión de la tortura como método para obtenerla...


LAS TORTURAS

En estos momentos existían dos tipos diferenciados de torturas:

  • TORTURAS OCULTAS que se empleaban para hacer confesar al preso el crimen que se le imputa, entre las cuales podemos referir: La dama de hierro; Estirar las extremidades; La gota de agua; La rata azuzada con fuego... Las torturas dejaban secuelas físicas y psíquicas que constituían muestras sensibles del poder del rey.
  • TORTURAS PÚBLICAS: antes de ser matarlo en el patíbulo se le sometía a una última tortura para que confesara más información o delatara a algún compinche. En este tipo de torturas se empleaban las tenazas y el aceite hirviendo.

No obstante los mismos métodos de ‘detención’ de los presuntos ‘criminales’ constituían ya una tortura. En estos momentos existían las llamadas mazmorras (precursoras de las actuales cárceles, como veremos más adelante). Las mazmorras eran lugares reducidos, insalubres, donde la comida se componía por un esporádico mendrugo de pan donde los presos esperaban ser sentenciados. Allí se reunían por igual locos, ladrones, asesinos, insolventes... Y no había un tiempo estipulado de estancia según la pena ya que la permanencia en las mazmorras no era el castigo en sí, sino una ‘sala de espera’ previa a la condena y sentencia. El tiempo que se permanecía en las mazmorras dependía de aquel que te hubiese metido allí, de su forma de hacer las cosas, de cuando se acordara de ti... Lo cual podía trasformarse en meses o años. El pueblo tenía un absoluto desconocimiento de lo que allí se vivía, sólo sabían que una vez se entraba no se sabía cuando se saldría o incluso si se llegaría a salir.

Estos castigos (tanto las detenciones como las torturas) se producían de forma que no se podía advertir una correspondencia firme entre el acto delictivo y la pena merecida. En Inglaterra, por ejemplo, hubo un tiempo durante el cual cualquier robo (fuera una manzana o un carro) se pagaban todos por igual con la muerte. Las personas estaban expuestas al temor de no saber qué pena se seguía de sus acciones hasta comprobarlo en sus propios huesos.

Imaginaros en cualquiera de esas situaciones. Suena a película, pero todo lo que aquí hemos nombrado ha ocurrido de forma real y sobre personas reales. Habían verdugos cuyo trabajo consistía en ejercer dolor físico (y recordad hasta qué extremos), habían jueces que dictaban este tipo de sentencias y por supuestos, habían víctimas.

Esta vez la tarea es diferente : quiero sabes qué pensais y que sentís cuando leeis esto. Qué se os pasa por la cabeza, qué preguntas os surgen...

Hasta la próxima! ;)

miércoles, 26 de marzo de 2008

¡Bombillas encendidas!

Hola tod@s!

En primer lugar ¡Enhorabuena a tod@s, por un muy buen trabajo!. No sólo vuestras contribuciones han sido interesantes y pensadas (ji,ji) sino que han sido muchas lo cual, teniendo en cuenta las fechas en las que estamos ¡cuenta el doble!, jeje ¡Ojalá que este torrente de ideas se prolongue durante todo el proyecto!. Espero que el blog os esté resultando entretenido y curioso porque a partir de ahora vienen los 'platos fuertes', jeje. Pero primero un 'mini-recordatorio ' de de todas esas bombillitas que hemos ido encendiendo con los ccomentarios ;)

Para empezar hemos reconocido la experiencia del daño en situaciones muy cotidianas: azotes de los padres, peleas en la calle, golpes accidentales, humilaciones por parte de profesores o conocidos, burlas hacia extranjeros, homosexuales o minusválidos... El daño, físico o anímico, es algo que nos acompaña de forma íntima durante nuestra vida: lo vemos en las noticias, nos afecta de forma directa... ¿quién podría decir que nunca le han hecho daño? ¿y quién no ha hecho daño nunca?
Vimos que en ocasiones se 'hace daño' como respuesta ante una traición, una ofensa o una situación que se ha encontrado intolerable o que ha provocado enfado o ira. En otras ocasiones la persona que hacía daño lo hacía para sentirse superior a aquel al que dañaba ¿cómo ser superior? una compañera daba una buena imagen: "Si pensamos en una balanza con dos platos y en uno ponemos mucho peso, el otro plato al no tener nada sube; si imaginamos que en un plato ponemos a la persona humillada que presenta tantos “defectos”pesa tanto que hace subir el otro plato, donde se encuentra el/la que humilla,por no tener defectos(defectos según la persona que humilla)".
A veces el daño se ejerce sin intención como cuando a alguien se le escapa un golpe en una pelea deportiva, u ofende sin querer con un comentario. Otras la situación se 'escapa de las manos' y el enfado nos lleva a hacer daño a través de las palabras o de los actos. Much@s coincidíais en que al tiempo, calmadas las cosas y viendo lo ocurrido en perspectiva, el 'dañador' se arrepentiría y se sentiría mal y de no ser así (es decir, si el daño se hubiera ejercido, de forma intencional y además no hubiera remordimiento), debían considerarse, como dijo un compañero, 'gente muy fría'; No obstante otra compañera señaló el hecho de que 'el mismo arrepentimiento, en cierta mentalidad, actúa como justificiación y que la violencia física no tiene justificación'.
Por otro lado, también hablamos del miedo, de cómo este nos inmoviliza, nos deja sin habla y hace que el daño no se detenga (tememos que el daño vaya a más pero a su vez tenemos tanto miedo que no podemos hacer nada para que no sea así). Pero esto lo dejaremos para más adelante...
También dejamos un debate en el aire, con posiciones encontradas y bien traidas a saber: si la agresividad es algo innato en el hombre, como decía T. Hobbes, o si por el contrario es un conducta que se aprende, como sugiere A. Bandura. (Cómo sois de distintos institutos y no sé si tod@s habreis visto estos autores , así que de forma muy sintética diré que el filósofo Thomas Hobbes considera que el hombre en su estado natural es violento y agresivo, se rige por la ley del más fuerte y de obtener las cosas por la fuerza. Esta situación solo toca a su fin por medio de la socialización, esto es, cuando el hombre entra en sociedad aprende los beneficios de vivir en paz y con el fin de hacer esta duradera establece nuevos métodos de interacción con el otro no-violentos
para + información: http://www.webdianoia.com/moderna/hobbes/hobbes_fil.htm
Por otro lado Albert Bandura , desde la psicología, llevó a cabo una serie de experimentos, entre los cuales el más reconocido es el del llamado 'muñeco bobo' a través de los cuales mostraba como el ser humano aprende de forma mimética, es decir, por imitación, las conductas que luego integra en su propia vida, entre las cuales, claro está, se encuentra la agresivida.
+ información en : http://www.psicologia-online.com/ebooks/personalidad/bandura.htm.
Así pues, por un lado unos piensan que la agresividad es natural en el ser humano y que lo que se aprende es la socialización y otros opinan que también la agresividad es una conducta aprendida. El debate sigue abierto ;) (bueno, este y todos!).
Hablamos también un poco acerca del beneficio de la superioridad numérica a la hora de hacer daño: siempre que hay un respaldo en en los que 'te apoyan' es más facil hacer daño: golpear diez a un pobre chic@, humillar en grupo, burlarse del solitario o del diferente simplemente por el hecho de no ser como nosotros (es decir, no ser como 'la mayoría')... Y también de el hacer daño para defender ideales.
Por último os propuse que eligierais, qué daño era mayor si el físico o si el anímico. Por el momento la mayoría se decanta por el daño anímico porque: 'las heridas en la carne se cierran, pero el recuerdo de la humillación permanece'

¡¡Menuda colección de ideas-bombilla!! yo creo que hemos iluminado de sobra la cuestión del daño, ¿no os parece?. Mañana subiré el nuevo tema, mientras tanto, podeis comentar este post (seguro que me he dejado alguna idea olvidada en el tintero o tal vez haya alguna idea nueva que querais aportar ahora que lo vemos todo en perspectiva). Por lo demás, nada más, sólo una propuesta: hablad entre vosotr@s, contestaros unos a otros, estableced conversación y esto será más divertido ;)
Buenas tardes-noches... ¡Hasta mañana!




P.D: Quizás esto os resulte curioso... He encontrado una imagen-irónica que ilustra muy bien todos esos ejemplos que habeis dado acerca de los padres y los niños (también aplicable a profesores y alumnos) que encuentran en el 'golpe' o el 'azote' métodos educativos.

martes, 11 de marzo de 2008

INTRODUCCIÓN: La experiencia del Daño

Hola a tod@s!

Por lo que he podido ir leyendo en vuestras presentaciones, teneis ganas de empezar (y yo misma también apetezco de lo mismo) así que no desaprovechemos estas energías del comienzo (que ójala nos acompañen a lo largo de todo nuestro trabajo juntos) y pongámonos en marcha.

Como ya sabéis nuestro tema es el del daño en su incidencia física y anímica así que, para empezar, creo que lo mejor será presentar estas dos 'caras' del daño que más adelante desarrollaremos, así que, allá vamos:

Cuando presentamos la temática del DAÑO solemos incurrir en una asociación rápida que vincula el daño con el dolor y el dolor con el padecimiento del cuerpo. Pero existe también otro tipo de daño que está en relación no con la piel y la carne, sino con algo más profundo, con una fibra interna que remueve y conmociona. Si atendemos al lenguaje coloquial podemos encontrar una diferenciación clara y tajante entre estos dos tipos de ‘daño’que pueden ser igualmente dolorosos pero que no son de la misma naturaleza:

- Daño físico: Si jugando con un amigo de repente recibimos un golpe más fuerte de lo esperado, podemos exclamar: ¡qué daño! o incluso algún tipo de insulto; La expresión de ese sentimiento de daño es algo automático que salta como un resorte, de pronto y casi sin pensarlo. Es una reacción directa que informa a nuestro agresor de algo que ya sabe: que el golpe nos ha dolido, que ha atravesado los límites de lo permitido.

- Daño anímico: Sin embargo no se nos ocurriría emplear esta expresión si alguien nos humillara, nos insultara o nos dijera algo que nos ‘doliera’. Resulta ridículo incluso pensar que al sentir esa punzada de humillación o de ‘dolor’ interno ante el comentario de alguien malintencionado dijéramos: ¡qué daño!. En todo caso podríamos decir: ‘No digas esas cosas porque me duelen’ Es decir, informamos de una forma más elaborada sobre nuestro dolor, el motivo del mismo y nuestra sensación. Esta forma de expresión es más elaborada porque mientras que frente a un puñetazo todos reaccionamos igual, las personas no son igualmente sensibles ante un mismo insulto o una misma palabra. El daño anímico es algo más intimo, más profundo y por lo tanto el esfuerzo de sacarlo a la luz, de expresarlo es menos automático y más pensado.

Pero esta diferencia sólo nos sirve en tanto que el daño que se nos inflinga no sea demasiado grande: Cuando el daño (sea físico o anímico), se eleva por encima de los niveles ‘cotidianos’ ambos producen un efecto interesante sobre el lenguaje mismo:

  • El daño físico nos retrotrae a un momento pre-lingüístico, esto es, ya no se expresa con palabras y conceptos sino mediante gritos, gemidos o llantos. El daño es directo sobre la piel y la respuesta es rápida y refleja, no se para a considerar conceptos.
  • El daño anímico o interno, por su parte y en primer término, nos suspende el lenguaje, nos desorienta; Nos sume en un silencio perplejo, en un morir las palabras en la boca a causa del impacto recibido. Aunque tal vez más tarde nos induzca a hablar descontroladamente (por ejemplo, tomemos el caso de una persona que ve a su pareja traicionándole con otr@. En un primer momento se quedará sin habla, pero acto seguido puede comenzar a verbalizar su sentimiento, quizás en forma de insultos o tal vez en la intimidad, escribiendo ‘los versos más tristes esta noche...’)

Hasta aquí parece que pueden diferenciarse dos dimensiones del daño ¿Consideráis evidente esta distinción?, ¿estáis de acuerdo con ella?. Tened en cuenta que el resto de nuestro tema pivotará respecto al enfrentamiento de estas dos grandes polaridades: el daño físico y el daño anímico por lo tanto es esencial que podáis componeros una imagen clara del daño y sus dimensiones. Vuestra primera ‘tarea’ va a ser precisamente esa, crear una imagen del daño físico y otra del daño anímico, ¿cómo? A través de ejemplos cotidianos que tenéis que elaborar:

Tenéis que componer 4 ejemplos, uno por cada perspectiva de estas dos formas de daño:

  1. Uno en el que alguien inflinga dolor físico a otra persona.
  2. Otro en el que el protagonista sea quien recibe el daño físico sobre su cuerpo.
  3. Un tercero en el que el protagonista ejerza un daño anímico sobre alguien.
  4. Y por último, un cuarto ejemplo en el que el personaje principal sea sometido a un daño anímico.

Los ejemplos son libres, pueden relatar una experiencia personal, la vivencia de un amigo o conocido, o simplemente describir una situación inventada con personajes imaginarios; Pero deben dar cuenta no sólo de la situación en sí (la situación en la que se ejerce el daño) sino que debéis describir también cuál es el sentimiento que le produce al que inflinge el daño (tanto el físico como el anímico) y a quien lo recibe, y explicar porqué esa situación resulta dolorosa anímica o físicamente.

Tomaros vuestro tiempo. Podéis hacer cada ejemplo individualmente (en comentarios distintos y dejando pasar un tiempo entre uno y otro) o poner los 4 de golpe, como mejor os organicéis. Respecto a la extensión: la que creáis conveniente.

Si tenéis cualquier duda, no dejéis de preguntar a través de los comentarios, yo intentaré contestar lo más rápidamente posible, aunque vosotros mismos también podéis intentar ayudar a los compañeros que tengan dudas, esa también es una forma de trabajo.

Pues sin más que decir, ¡Buenas noches!

Algunas cuestiones prácticas...

Hola a tod@s!

Puesto que ya estamos activos 7 (8 contando conmigo) creo que ¡podemos empezar!. Pero antes un par de cosillas:

  • La semana que viene serán fallas y la próxima Pascua con lo cual comprendo y comparto que queráis dejar un poco ‘descolgado’ todo el tema de las clases (incluido claro esta el blog). No obstante, creo que podemos llegar a una solución intermedia entre el abandono total y el pleno rendimiento: no sé cuantos de vosotros tenéis acceso a Internet desde casa, por lo que me parece injusto pretender que os conectéis de forma continuada durante las fiestas así que, lo que haré será colgar el primer tema y dejaros tiempo a lo largo de las vacaciones para que lo comentéis. Esto no quiere decir ni que el tema sea tan difícil que deba ocuparos dos semanas de trabajo, ni que podáis relajaros y dejar pasar los días. Os dejo tiempo para que los que no tengan Internet no se vean perjudicados, pero en la medida en que vayáis contestando, si el número de respuestas es considerable, seguiremos avanzando. Pensad que siempre nos beneficiará empezar cuanto antes para que nos dé tiempo a tocar más temas.
  • En los comentarios podéis decir lo que queráis con total libertad (aprovechad el uso de nick´s para dar rienda suelta a vuestra expresión sin que os pesen vergüenzas, miedos ni nada por el estilo) siempre y cuando mantengamos un respeto mutuo. Pensad que esto no es una competición sino una colaboración y por lo tanto es de vital importancia que prestemos oídos a todas las voces para que también sea escuchada la nuestra propia.
  • Las respuestas, los comentarios, las intervenciones en general, deben ser pensadas. Se suele decir eso de ‘no digo todo lo que pienso, pero sí pienso todo lo que digo’, en este caso esta frase debe ser nuestra consiga. Hay que pensar las intervenciones, no vale escribir lo primero que se nos pase por la cabeza; Normalmente se atribuye a Clint Eastwood la frase: ‘las opiniones son como los culos. Cada uno tiene el suyo.’ Esas opiniones-culos de Eastwood son los comentarios aislados, no pensados y herméticos. El espíritu que debe regir al blog es el del diálogo, por lo tanto nuestras intervenciones deben reflejar opiniones bien formadas, esto es: defendidas con argumentos y razones, que se puedan debatir y que por lo tanto estén abiertas a las críticas y a los elogios.
  • Por último, que comencemos los temas no implica que ya no pueda entrar nadie más. Puede seguir presentándose gente (en la entrada propia para ello) e incorporándose al hilo sin problemas.

Os agradecería que me comentarais qué os parece la medida que os propongo de cara a las vacaciones, cuáles son vuestras posibilidades de acceso a Internet (para hacerme una idea a la hora de pensar los plazos para comentar los distintos temas) o cualquier otra cosa que queráis respecto a esta entrada.

Esta noche colgaré nuestro primer tema, así que ¡Hasta la noche!