Hola Chic@s!Este post no es 'nuevo temario' sino unas 'recomendaciones' y algunos materiales para ampliar el anterior.
Me gustaría que viésemos este primer tema de la tortura desde la época de la Edad Media. Se que lo normal es que nos vayamos a nuestra época y veamos todo esto como salvajismo y lo comparemos con la cárcel. Pero ya tendremos tiempo un poco más adelante para hablar de la cárcel y su diferencia con estos métodos, así que, por el momento, intentemos centrarnos en esta época olvidado (de momento) cómo han transcurrido los acontecimientos y cómo han variado los sistemas de castigo.

La película 'El séptimo sello' del director Ingar Bergman ( es un clásico así que la podeis encontrar fácilmente en videoclubs, videotecas y sin ningún problema piratearla desde el Ares o el Emule) muestra la realidad de la Edad Media desde una perspectiva a medias burlona y a media filosófica. Es una película muy interesante de la que se puede sacar mucha 'miga' y que nos ofrece una muy buena imagen de la época en la que debemos sumergirnos.
Por otro lado os recomendaba los siguientes libros:


- Los pilares de la tierra, de Ken Follet (está en la editorial Plaza y Janés) que ofrece una visión genial, cruda y realista de la Europa del medievo además desde varias perspectivas: desde la monarquía, desde el clero y desde la plebe.
- La promesa del ángel, de F. Lenoir y V. Cabesos. Este es un libro más moderno que narra la Historia de una arqueóloga en sus peripecias por desenterrar una abadía medieval. La historia se conjuga con algunos
pasajes en plan flash-back de la época en la que la abadía fue construida y habitada, así que tambien nos sirve para nuestro fin.
Mientras tanto os paso este otro material que es cuanto menos curioso (aunque también muy útil para nuestro fin, teniendo en cuenta las alusiones que estais haciendo a los niños, al aprendizaje de la agresividad y al visionado de violencia en películas, videojuegos, en la tele...). Este material es acerca de los cuentos de los hermanos Grimm:
Hoy en día los cuentos infantiles son inocentes, inocuos... En fin, versiones ‘disney’ de realidades más amargas. Pues si tomamos por ejemplo la caperucita roja y la leemos objetivamente vemos que no hay nada de inocente en una pequeña que es devorada por un lobo feroz, ni tampoco hay nada de dulzura en las malvadas madrastras que envenenan a jóvenes princesas con manzanas o piden pruebas de su muerte exigiendo que les traigan su corazón. Visto así hay una realidad cruda detrás de los cuentos. Disney los ha versionado en aras de preservar a los niños y aderezándolos con canciones y tonos rosas han convertido la tragedia en algo light. No obstante, en el momento en que nacen estos cuentos la realidad de los niños era muy distinta:
Los niños era considerados ‘adultos en miniatura’ de los que sólo se esperaba que crecieran lo suficiente para representar una nueva fuerza de trabajo. Las familias eran excesivamente grandes y los numerosos miembros de estas se amontonaban en pequeñas viviendas en barrios míseros. Ello llevaba a los niños a sobrellevar una vida de adulto ya que desde bien temprano entraban en contacto con el vocabulario soez de sus mayores, con las conductas alcohólicas, las prácticas sexuales y los castigos públicos que no eran sino espectáculos de crueldad y dolor que forzaban a los niños a una íntima relación desde la más tierna edad, con la violencia la tortura y la muerte.
Los cuentos de los hermanos Grimm, a quienes pertenecen los cuentos más famosos de nuestra tradición (caperucita Roja, Cenicienta, Blancanieves, Hansel y Gretel... ), surgieron a principios del siglo XIX como recolección histórica de cuentos, mitos y leyendas de la trasmisión oral tradicional. Así pues, en su origen, son cuentos tremendamente crueles y comparándolos con versiones más actuales podemos apreciar muy claramente como la consideración del niño como niño y no como 'pequeño adulto' se refleja en las formas y la presentación de la literatura.
A modo de ejemplo y sin perder de vista nuestro tema central, que es el dolor y el daño, os dejo aquí un par de links a ‘cuentos de toda la vida’ en los que se hace referencia a prácticas violentas y torturas (algunas son las que aparecían en el post anterior) que en el momento en el que se escriben son ‘cotidianas’ pero que hoy día nos escandalizan, sobre todo tratándose de lecturas infantiles.
(El cuento "La novia Blanca y la novia negra", que también es muy interesante, finalmente no no lo he encontrado en link, así que lo pondré al final junto con el pasaje de 'Los pilares de la tierra'.)
Casi todos los cuentos están en el link:
http://www.grimmstories.com/es/grimm_cuentos/index
o en el libro 'todos los cuentos de los hermanos Grimm' de la Editorial Rudolf Steiner y mandala)
LO PROMETIDO ES DEUDA
- los pilares de la tierra, Ken Follet, plaza y Janés, Barcelona 2001. Pág.: 21-27
"Los chiquillos llegaron temprano para el ahorcamiento. (...) Los muchachos aborrecían todo aquello que sus mayores estimaban. Despreciaban la belleza y se burlaban de la bondad. Se morían de risa a la vista de un lisiado y si topaban con un animal herido lo mataban a pedradas.
Alardeaban de heridas y mostraban orgullosos sus cicatrices, reservando una admiración para cuando de una mutilación se trataba. Un chico al que le faltara un dedo podía llegar a ser rey. Amaban la violencia, podían recorrer kilómetros para presenciar derramamientos de sangre y jamás se perdían una ejecución (...)
Pronto un grupo de hombres jóvenes, mozos de caballos, braceros y aprendices irrumpió en la plaza del mercado. Desalojaron a bofetadas y puntapiés a los chiquillos del pórticos de la Iglesia y luego se apoyaron contra los arcos de piedra esculpida, para comentar, mientras se rascaban y escupían en el suelo, la inminente ejecución por ahorcamiento.
Si el condenado tenía suerte, afirmaba uno, el cuello se lo rompía nada más caer al vacío; era una muerte rápida e indolora. En caso contrario quedaba ahí colgado, el rostro se le ponía morado y, con la boca abierta, se agitaba como un pez fuera del agua hasta morir por estrangulamiento. Otro aseguró que morir así podía durar el tiempo que le cuesta a un hombre recorrer un kilómetro, y un tercero dejo que aún podría ser peor. Él había presenciado un ahorcamiento en que antes de morir al condenado se le había alargado el cuello casi treinta centímetros.(...)
De vez en cuando los curiosos ladeaban la cabeza como gorriones cautelosos y echaban una ojeada al castillo (...) en el momento en que el sol apareció por detrás de las densas nubes grises se abrieron las pesadas puertas de madera y salió un pequeño grupo (...) un carro tirado por bueyes en el que iba el prisionero maniatado. Detrás del carro cabalgaban tres hombres (...) Todos ellos habían estado ante el tribunal del condado, que el día anterior se había reunido en la nave de la Iglesia. (...)
Mientras descendían lentamente por la ladera de la colina, el resto del pueblo se había agolpado alrededor de la horca (...) la multitud parecía mostrar un talante extraño. Habitualmente disfrutaban con los ahorcamientos. Por lo general el preso era un ladrón y ellos aborrecían a los ladrones, como todos quienes han luchado de firme para conseguir lo que tienen; pero aquel ladrón era diferente (...) no les había robado a ellos, sino a monasterio que se encontraba a treinta kilómetros de distancia, y había intentado llevarse un cáliz incrustado de piedras preciosas, algo de un valor tan grande que habría sido prácticamente imposible venderlo, pues no era como vender un jamón, un cuchillo nuevo o un buen cinturón, cuya pérdida habría podido perjudicar a alguien. No podían odiar a un hombre por un delito tan insensato. Se escucharon algunos insultos y silbidos al entrar el preso en la plaza, pero incluso éstos carecían de entusiasmo y sólo los chiquillos se burlaron de él de forma encarnizada. (...)
A continuación los hombre de armas desataron los pies del prisionero, dejándole en pie sobre el carro, solo, con las manos atadas a la espalda. Se produjo un silencio absoluto entre la muchedumbre.
Cuando se alzaba ese punto solía producirse algún alboroto. O la madre del prisionero sufría un ataque y empezaba a dar alaridos o la esposa sacaba un cuchillo y se precipitaba hacia la plataforma en un último intento de liberarlo. En ocasiones el prisionero invocaba a Dios pidiendo el perdón o soltada maldiciones escalofriantes contra sus ejecutores. (...)
El sheriff hizo un gesto de asentimiento dirigido al alguacil, que azotó el flanco del buey con una cuerda al tiempo que el carretero hacía chasquear su látigo. El buey avanzó, lo que hizo que el condenado se tambalease, arrastró el carro y el hombre quedó colgando en el aire. La cuerda se tensó y el cuello del ladrón se rompió con un chasquido."
- La novia blanca y la novia negra, J. y W. Grimm en "Todos los cuentos de los hermanos Grimm", Editoriales Rudolf Steiner y Mandala, Madrid 2004
Una mujer estaba en el prado cortando hierba con su hija y su hijastra. Se les presentó Dios Nuestro Señor en figura de mendigo y les preguntó:
- ¿Cuál es el camino que lleva al pueblo?
- Si queréis saberlo – respondióle la madre-, buscadlo vos mismo.
Y la hija añadió:
- Si tenéis mido a perderos. Llevad un guía.
Pero la hijastra dijo:
- Pobre hombre, yo os acompañaré. Venid conmigo.
Enojóse Nuestro Señor con la madre y la hija y, al volverles la espalda, las maldijo, condenándolas a ser negras como la noche y feas como el pecado. En cambio, se mostró piadoso con la pobre hijastra y, al llegar con ella cerca del pueblo, la bendijo, diciéndole:
- Elige tres gracias y te las concederé.
Respondió la muchacha:
- Quisiera ser hermosa y pura como el sol – e inmediatamente quedó blanca y bella como la luz del día -. En segundo lugar quisiera tener un bolso de dinero que nunca se vaciase- Y nuestro Señor se lo dio, advirtiéndole:
- No te olvides de lo mejor.
Y respondió ella:
- Como tercera gracia pido la gloria del cielo para después de mi muerte.
Otorgósela también Nuestro Señor y se despidió de ella.
Cuando, al llegar a casa, la madre vio que ella y su hija eran negras como el carbón y horriblemente feas, mientras que la hijastra era blanca y hermosa, la perversidad de su corazón creció todavía, y ya no tuvo más afán que el de atormentar a la muchacha. Pero ésta tenía un hermano, llamado Reginer, a quien quería en extremo, y le contó lo sucedido. Entonces le dijo Reginer:
- Hermana mía, quiero hacerte un retrato para tenerte constantemente ante mi vista, pues te quiero tanto que quisiera estar viéndote en todo momento.
- Bien – le contentó ella-, pero te ruego que no muestres el retrato a nadie.
Pintó él a si hermana y colgó el cuadro en su habitación del palacio real, pues servía en él de cochero. Todos los días se paraba a contemplarlo, y daba gracias a Dios por haberle concedido tal hermana.
Sucadió que el Rey, a cuyo servicio estaba el mozo, había perdido a su esposa, la cual había sido tan hermosa que no se encontraba otra igual, y aquella pérdida tenía sumido al Monarca en honda tristeza. Los criados de palacio, al observar que el cochero se pasaba largos ratos absorto en la contemplación de su hermoso cuadro, llenos de envidia, lo delataron al Rey. Éste mandó que le trajesen el retrato, y al ver su parecido con su difunta esposa y que la superaba aún en belleza, se enamoró perdidamente de la muchacha representada en el cuadro. Llamó al cochero y le preguntó de quién era el retrato; el mozo le dijo que era su hermana. Entonces decidió el Rey que se casaría con ella y con ninguna otra, y, dando al cochero una carroza y caballos, así como magníficos vestidos de oro, lo envió en busca de su elegida.
Al llegar Reginer con la embajada, su hermana sintió una gran alegría, pero la negra hermanastra, celosa de su fortuna, irritóse en extremo y dijo a su madre:
- ¿De qué sirven todas vuestras artes si no sois capaz de proporcionarme una suerte así?
- Tranquilizate – respondió la vieja-, ya cuidaré de tu felicidad.
Y con sus brujerías enturbió los ojos del cochero, hasta dejarlo medio ciego, mientras volvía medio sorda a su hijastra. Subieron luego al coche, primero la novia, con sus espléndidos vestidos reales, después la madrastra y su hija, mientras Reginer ocupaba el pescante. Al cabo de un rato de marcha, dijo el cochero:
«Tápate, hermanita;
no te moje la lluvia
ni te cubra de polvo el viento
para presentarte hermosa ante el Rey.»
Preguntó la novia:
- ¿Qué dice mi querido hermano?
- ¡Ay! – replicó la vieja-, ha dicho que te quites el vestido dorado y lo des a tu hermana.
Quitóselo ella y lo pasó a la negra, la cual le entregó su ordinaria blusa gris. Y prosiguieron hasta que, poco tiempo después, volvió a decir el hermanito:
«Tápate, hermanita;
no te moje la lluvia
ni te cubra de polvo el viento
para presentarte hermosa ante el Rey.»
Preguntó la novia:
- ¿Qué dice mi querido hermano?
- ¡Ay! – replicó la vieja-, ha dicho que te quites la dorada cofia y la des a tu hermana.
Quitóse ella la cofia y la pasó a la negra, quedándose ella destocada. Y iguieron adelante, hasta que, transcurrido otro rato, repitió el hermano:
«Tápate, hermanita;
no te moje la lluvia
ni te cubra de polvo el viento
para presentarte hermosa ante el Rey.»
Preguntó la novia:
- ¿Qué dice mi querido hermano?
- ¡Ay! – replicó la vieja-, ha dicho que te asomes a la ventanilla del coche. En aquel momento estaban curzando un puente, tendido sobre un profundo río. Al levantarse la muchacha y asomarse por la ventana, las otras dos le dieron un empujón y la arrojaron al agua. Al hundirse en el lecho del río, levantóse de su superficie un pato blanco, como la nieve, que se puso a nadar siguiendo la corriente.
El hermano no había visto nada de lo sucedido y siguió conduciendo el coche hasta llegara palacio. Pesentó al Rey a la muchacha negra, confundiéndola con su hermana, pues estaba medio ciego y sólo veía el brillo del vestido. Al contemplar el Rey la extrema fealdad de su presunta novia, enojóse sobremanera y ordenó que echasen al cochero a un foso lleno de víboras y otras alimañas ponzoñosas. La vieja bruja, empero, supo, con sus malas artes, deslumbrar al Rey hasta el punto de que, no solamente las toleró a su lado, a ella y a su hija, sino que incluso acabó casándose con ésta.
Un atardecer en que la negra esposa estaba sentada sobre las rodillas del Rey, llegó, nadando, al fregadero de la cocina un pato blanco y dijo al pinche:
«Jovencito, enciende el fuego,
para que pueda calentarme luego.»
Hízolo así el mozo y encendió fuego en el hogar. El pato se acercó, sacudiéndose y se alisó las plumas con el pico; y, mientras así se acicalaba, preguntó:
«¿Qué hace mi hermano Reginer?».
Contestó el pinche:
«Yace en una cárcel tenebrosa
entre víboras de lengua ponzoñosa»
Siguió el ave preguntando:
«¿Qué hace la bruja negra en la casa?»
Y respondió el mozo:
«En brazos del Rey reposa;
del Rey, de quien es la esposa.»
Exclamó el pato:
«¡Dios tenga piedad!»
y, nadando, se alejó del fregadero.
Volvió al anochecer del siguiente día, repitiendo las mismas preguntas, y lo mismo el día tercero. El ayudante de cocina, incapaz de callarse por más tiempo, fue a dar cuenta al Rey de lo que sucedía. Éste quiso cercionarse por sí mismo, y aquella noche bajó a la cocina. Cuando el pato asomó la cabeza por el fregadero, se la cortó en redondo de un sablazo, y en el mismo instante quedó trasnformado en la bellísima doncella del retrato que su hermano había pintado. Tuvo el Rey una inmensa alegría, y como la muchacha estaba completamente mojada, mandó traer ropas preciosas y vestirla con ellas. Entonces la joven le contó como había sido víctima de la falacia y la traición de los suyos, que habían acabado arrojándola al río; y lo primero que pidió fue la libertad de su hermano. Fue sacado éste del foso de las serpientes, y luego el Rey, dirigiéndose al aposento ocupado por la bruja, preguntó a ésta:« ¿Qué merece quién haya hecho tal y tal cosa?», diciéndole de lo que se trataba. Estaba la vieja tan ofuscada que, sin caer en la cuenta, respondió:
- Merece que se la encierre desnuda en un barril erizado de clavos, se enganche un caballo al barril y se lance el animal al trote.
Bueno chic@s espero que os resulte curioso y de ayuda. Seguimos en contacto ;) hasta luego!




